Indicadores para evaluar y mejorar la convivencia escolar

El libro «Indicadores para evaluar y mejorar la convivencia escolar» de Mª José Díaz-Aguado, propuesto y publicado por el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes, propone una serie de indicadores que inciden en la colaboración entre los actores educativos, la formación docente y las relaciones positivas entre los estudiantes.

Sabemos que prácticamente todos los centros educativos llevan a cabo iniciativas de convivencia escolar, pero ¿son efectivas? La autora del libro propone utilizar varios indicadores validados por la investigación para medir la efectividad de las iniciativas de convivencia escolar. Estos indicadores incluyen:

  1. Valoración de las relaciones interpersonales entre estudiantes y entre estudiantes y profesores, lo que refleja la calidad de las interacciones en el entorno escolar.
  2. Percepción del centro como comunidad educativa, que debe basarse en la participación de todos los actores involucrados (estudiantes, padres, y personal docente).
  3. Cumplimiento y calidad de las normas de convivencia, evaluando cómo se sienten los estudiantes respecto a las reglas establecidas y su eficacia en la práctica.
  4. Sentimiento de pertenencia al centro escolar, que es crucial para fomentar un ambiente inclusivo y seguro para todos los estudiantes. Este sentimiento de pertenencia puede aumentarse a través de actividades significativas que reflejen experiencias y culturas del alumnado.
Imagen de Mircea Iancu en Pixabay

Igualmente, propone indicadores relacionados con la prevención del acoso y la promoción de la resolución de conflictos. Por ejemplo, la frecuencia con la que se reciben medidas correctivas y la evaluación de la efectividad de estas medidas pueden ofrecer información valiosa sobre la convivencia escolar.

En relación al papel de las familias, es importante involucrarlas en esta evaluación. Por ello, es fundamental promover la comunicación continua entre las familias y la escuela y hablar bien de los docentes en casa. Ambas acciones ayudan a crear un ambiente de colaboración, de confianza y de respeto. Además, la escuela puede impulsar la creación de entornos inclusivos mediante el desarrollo de oportunidades y nuevas formas de participación para que las familias interactúen y se impliquen en actividades escolares y de formación que aborden temas como la resolución de conflictos.

La formación docente es otro de los puntos clave para mejorar la convivencia escolar. En primer lugar, el profesorado necesita adquirir competencias para gestionar adecuadamente la disrupción y los conflictos que pueden surgir en las aulas. Esto incluye la enseñanza de habilidades para motivar al alumnado mediante el diseño de situaciones de aprendizaje que fomenten la participación activa y la colaboración entre los estudiantes y sus familias.

Igualmente, es crucial que reciban formación en técnicas de resolución de conflictos para que no solo los docentes, sino también los alumnos reconozcan la importancia de resolver los conflictos pacíficamente. Además, los equipos directivos deberían formarse en la implementación de programas de prevención relacionados con la convivencia y la igualdad.

Por último, promover un entorno inclusivo en el aula es esencial. La formación docente debe incluir estrategias que fomenten una participación activa del alumnado en la definición de sus proyectos escolares, ya que no solo reduce el riesgo de conflictos, sino que también mejora la convivencia escolar.

Acceder a la publicación Indicadores para mejorar y evaluar la convivencia escolar.

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