Discurso de odio en línea y ciberacoso

Adolescentes y jóvenes se encuentran entre los usuarios más frecuentes de las redes sociales. En Europa son usadas por el 96% de personas entre 16 y 24 años (1). Las utilizan principalmente para estar en contacto con los amigos, conocer los temas que les interesan o intercambiar ideas. En este sentido, la interacción que se establece les puede aumentar la autoestima, sentimientos de pertenencia y la posibilidad de la autorrevelación en línea. Incluso a los adolescentes que se sienten menos seguros en contextos presenciales, les facilita tener nuevas amistades (2).

Sin embargo, su participación en las redes sociales también les expone más a los riesgos de su uso como son los fenómenos del discurso del odio y del ciberacoso.  Por un lado, como expone la investigación (3), los riesgos asociados al primero son la exposición al contenido de odio en línea que está aumentado rápidamente y el reclutamiento de adolescentes a través de las plataformas de comunicación digitales que individuos y grupos organizados usan para su causa. De esta manera, los convierten en agresores porque son más fáciles de manipular que los adultos ya que disponen de recursos limitados como el pensamiento crítico, la resiliencia o la experiencia para obviar ese tipo de contenidos. Por otro lado, los adolescentes pueden experimentar situaciones de ciberacoso. Este fenómeno surge desde que existen las redes sociales que han hecho replantear el concepto de acoso tradicional. La agresión, repetición y desequilibrio de poder que definen dicho concepto se han tenido que reinterpretar: en el entorno virtual se pueden usar otros recursos cuando se realiza una agresión en línea (ej. memes o deepfakes); en cuanto a la repetición, aunque solo se publique un contenido de acoso, puede ser vista por muchos usuarios que, además, pueden expresar que les gusta y compartirlo y, por último, el desequilibrio de poder es difícil de detectar en el espacio virtual debido al anonimato y la experiencia tecnológica que tengan víctima y acosador.

El discurso de odio tiene como objetivo defender, promover o incitar al odio o la violencia, por lo que, la propaganda, el insulto y la discriminación son características propias de este tipo de discurso. Hablamos de discurso de odio en línea o ciberodio cuando se usan los medios electrónicos con acceso a internet (sitios web, redes sociales, juegos en línea, etc.) y el lenguaje multimodal (textos, imágenes, vídeos, etc.) contra una persona o grupo de origen racial distinto, perteneciente a una minoría o que tenga una orientación sexual diferente a la mayoría.

Aunque parezca que ciberacoso y ciberodio son sinónimos, se diferencian en sus propósitos. El primero tiene como propósito dañar a una persona, el segundo pretende dañar a una comunidad o grupo para romper la cohesión social y socavar la democracia. Otra diferencia es que el ciberacoso no busca involucrar al mayor número de personas en un ataque, el ciberodio sí.

Sin embargo, ambos fenómenos comparten características que los interrelacionan. Usan las mismas tecnologías de comunicación digital y el mismo lenguaje multimodal. La investigación (4) encuentra que las víctimas usan estrategias similares para afrontar el ciberacoso y el ciberodio, por lo que sugiere que el impacto en las emociones y el comportamiento de los adolescentes es semejante. Además, se sugiere que el adolescente que encuentre material de odio puede aumentar la probabilidad de ser víctima, es decir, aquellos que se perciben como víctimas tienen más probabilidades de convertirse realmente en una víctima. En relación con el impacto de este tipo de discurso en adolescentes, en un estudio realizado con 1632 adolescentes de edades comprendidas entre 12 y 18 años revela que está relacionado positivamente con síntomas depresivos y que las víctimas del discurso del odio tienen menos probabilidad de presentarlos si tenían más nivel de resiliencia (5).

Aparte de que la resiliencia sea un factor que contribuye a afrontar los discursos de odio en línea y el ciberacoso, otra estrategia es la alfabetización mediática. Trabajar en el aula sus elementos clave como el conocimiento de las funciones y características de los medios, las competencias para ser autónomo y responsable en el uso de los medios y las competencias sociales que conllevan a una reflexión sobre cómo puede afectar el comportamiento en línea a los demás, reducirían el número de agresores en línea (6).

Referencias:

(1) Eurostat (2022). Community Survey on ICT Usage in Households and by Individuals. Disponible en: https://ec.europa.eu/eurostat/databrowser/explore/all/all_themes?lang=en&display=list&sort=category  

(2) Valkenburg, P. M., Koutamanis, M., & Vossen, H. G. M. (2017). The concurrent and longitudinal relationships between adolescents’ use of social network sites and their social self-esteem. Computers in human behavior76, 35–41. https://doi.org/10.1016/j.chb.2017.07.008

(3) Fulantelli, G., Taibi, D., Scifo, L., Schwarze, V., & Eimler, S. C. (2022). Cyberbullying and Cyberhate as Two Interlinked Instances of Cyber-Aggression in Adolescence: A Systematic Review Frontiers in psychology, 113, 909299. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2022.909299

(4) Räsänen, P., Hawdon, J., Holkeri, E., Keipi, T., Näsi, M., & Oksanen, A. (2016). Targets of Online Hate: Examining Determinants of Victimization Among Young Finnish Facebook Users. Violence and victims31(4), 708–726. https://doi.org/10.1891/0886-6708.VV-D-14-00079

(5) Wachs, S., Gámez-Guadix, M., & Wright, M. F. (2022). Online Hate Speech Victimization and Depressive Symptoms Among Adolescents: The Protective Role of Resilience. Cyberpsychology, behavior and social networking25(7), 416–423. https://doi.org/10.1089/cyber.2022.0009

(6) Festl, R. (2021). Social media literacy & adolescent social online behavior in Germany. Journal of Children and Media, 15(2), 249–271. https://doi.org/10.1080/17482798.2020.1770110

Deja un comentario