Las redes sociales y las plataformas digitales permiten a los adolescentes interactuar entre ellos y desarrollar y mantener relaciones interpersonales positivas y redes de apoyo que son fundamentales en su desarrollo. Se benefician de las oportunidades de socialización como mantenerse en contacto, compartir imágenes o intercambiar ideas. Además, las redes sociales fomentan la participación, la expresión creativa y la diversidad.
En una encuesta (1) realizada a 21 964 menores de 19 países de Europa de edades comprendidas entre 9 y 16 de edad se encontró que más de la mitad de los niños utilizan las redes sociales cada semana (66%). El porcentaje de los que declaran que visitan a diario o con frecuencia las redes sociales oscila entre el 38% de España y el 73% de Serbia. Los menores europeos también informaron de que se sienten seguros siempre o a menudo (60%) al conectarse a internet, lo que no quiere decir que estén seguros realmente.
Los adolescentes también acceden y están expuestos a contenidos en línea que pueden influir en comportamientos de riesgo y tener consecuencias psicosociales como la depresión y la ansiedad, lo que puede derivar a comportamientos autodestructivos como el abuso de sustancias o la práctica de sexo inseguro. Por ejemplo, los hallazgos sugieren que la exposición a la pornografía en internet se relaciona con un inicio sexual más temprano y múltiples parejas sexuales. Esto no significa que todos los adolescentes estén buscando contenido sexual en línea o se expongan al mismo, pero sí debemos tener en cuenta que pueden existir esas implicaciones para el comportamiento sexual fuera de línea.
Otro dato relacionado con comportamientos de riesgo es que los adolescentes de 15 y 16 años tienen más contactos con personas desconocidas que los más pequeños. Además, un mayor número de niños de más edad se encontraron con ellos cara a cara. Esta realidad puede ser preocupante, aunque muchos de los adolescentes (70%) informaron de que estaban contentos después de que conocieran a estas personas de forma presencial.

Tener una red de amistades amplia fuera de línea y más interconectada se relaciona con un menor consumo de sustancias, es decir, estar más integrado socialmente limita el consumo de sustancias. Sin embargo, los pocos estudios que hay sobre la densidad de las redes sociales en línea y su tamaño sugieren que cuanto más densas y más amplia, aumentan los comportamientos de riesgo como mayor consumo de alcohol y mayores relaciones sexuales sin protección. Un estudio reciente (2) realizado con adolescentes de entre 13 y 15 años ha investigado si el tiempo dedicado a las redes sociales está asociado longitudinalmente con el consumo de alcohol. Para ello, los autores propusieron un cuestionario para cada año de los cuatro que duró la investigación (desde 2017 hasta 2020). Cerca de 3430 respondieron al menos uno de los cuatro cuestionarios y el 40% respondió a todos. Entre los resultados, destacan que durante el primer año el consumo fue bajo, pero aumentó con cada año; hubo correlaciones positivas entre el consumo de alcohol y búsqueda de sensaciones y entre esta y el tiempo que le dedican a las redes sociales. A su vez hubo correlación positiva entre el consumo de alcohol y el tiempo que están en redes sociales. El estudio también examinó las diferencias de género, pero no son significativas, a pesar de que las mujeres pasaban más tiempo en las redes sociales.
Los investigadores explicaron estos resultados a partir de la teoría del aprendizaje social, según la cual, a partir de la observación y la imitación de comportamientos, los adolescentes pueden iniciarse en el consumo de alcohol o aumentarlo al estar expuestos a contenidos en las redes sociales como la visualización de fiestas y consumo alcohol que les pueden inspirar a hacer lo mismo.
Al igual que el anterior, la práctica del coito sin protección por parte de adolescentes y jóvenes adultos, puede provenir de la influencia de las redes sociales y otras plataformas digitales de comunicación en la toma de decisiones. Esto provoca que tengan una conducta sexual de riesgo. La búsqueda de la identidad sexual y la exploración de las relaciones sexuales comienza en la adolescencia y aumenta durante la juventud. Además, durante esta última etapa suelen tener relaciones sexuales casuales y la influencia de los compañeros en el comportamiento sexual es clave para comprender el comportamiento individual. La evidencia sugiere que cuando los jóvenes ven contenido sexual en una red social donde se encuentran también sus compañeros, tienden a pensar que estos están participando en comportamientos similares y se animan a hacer lo mismo. Un estudio de 2016 (3) realizado con cerca de 1700 jóvenes de entre 18 y 24 años halló que las características de funcionales y estructurales como la densidad y el número de vínculos de las redes sociales en línea están asociadas a conductas sexuales de riesgo. Los hombres con redes más densas tanto en línea como fuera de línea tenían más probabilidades de participar en comportamientos sexuales de riesgo que los que tenían menos vínculos fuera de línea. Sin embargo, la densidad de la red no influyó en la conducta sexual de riesgo en las mujeres.
Al igual que las redes sociales fuera de línea y en línea pueden influenciar en la toma de decisiones para tener un comportamiento de riesgo, las propias redes sociales pueden servir para educar en la prevención y la intervención de dichos comportamientos (4). Las redes sociales en línea permiten llegar a audiencias más amplias para difundir campañas de educación y promoción de la salud, a pesar de que también posibiliten la entrada de otros temas que afectan perjudicialmente a la salud.
Referencias:
(1) Smahel, D., Machackova, H., Mascheroni, G., Dedkova, L., Staksrud, E., Ólafsson, K., Livingstone, S., and Hasebrink, U. (2020). EU Kids Online 2020: Survey results from 19 countries. EU Kids Online. Doi: 10.21953/lse.47fdeqj01ofo
(2) Brunborg, G., Skogen, J. & Burdzovic, J. (2022), Time spent on social media and alcohol use among adolescents: A longitudinal study, Addictive Behaviors, vol. 130, https://doi.org/10.1016/j.addbeh.2022.107294
(3) Cook, S. H., Bauermeister, J. A., & Zimmerman, M. A. (2016). Sex Differences in Virtual Network Characteristics and Sexual Risk Behavior among Emerging Adults. Emerging adulthood (Print), 4(4), 284–297. https://doi.org/10.1177/2167696815611529
(4) Stellefson, M., Paige, S. R., Chaney, B. H., & Chaney, J. D. (2020). Evolving Role of Social Media in Health Promotion: Updated Responsibilities for Health Education Specialists. International journal of environmental research and public health, 17(4), 1153. https://doi.org/10.3390/ijerph17041153