La tecnología en sí misma no es buena o mala pero sí que se le puede dar un buen o mal uso, todo depende de las decisiones tomadas por las personas que la utilizan. Uno de los buenos usos es el que están haciendo algunos científicos de las redes sociales para crear redes académicas fuera de su trabajo, así como compartir, debatir e interaccionar con el público. Las investigaciones demostraban que el aumento en el uso de las redes por parte de los científicos ha sido muy lento. Por ejemplo, un estudio realizado en 2014 en la Universidad de Michigan (EE.UU)[1], en la que se encuestaron a 368 científicos de diferentes áreas, reveló que un 40% no utilizaba algunas plataformas en línea para trabajos profesionales o académicos. Saber cuáles son los beneficios y las barreras para el uso de las redes sociales permitirían aumentar el intercambio de conocimientos, el compromiso que tiene la investigación científica con la sociedad y la alfabetización científica. Este es el objetivo que se plantearon los autores del estudio How Are Scientists Using Social Media in the Workplace? publicado en 2016.
Dicho estudio evaluó el comportamiento de los científicos al usar varias plataformas de redes sociales a partir del resultado de una encuesta que completaron 587 científicos procedentes de distintos países de los cuales el 49% eran hombres y el 51% mujeres. La encuesta se distribuyó a través de correo electrónico utilizando la base de datos en línea del sitio web Twitter Your Science (https://tweetyourscience.com/about/). En cuanto a las edades, la mayoría se identificaron entre los 21 y 29 años (39%) y de 30 a 39 años (39%); entre los 40 y los 49 años constituía un 14 % y un 7% los que estaban entre los 50 y 59 años. La encuesta se completó entre octubre de 2013 y octubre de 2014.
Respecto al uso general de las redes sociales y blogs, los resultados mostraron que dominaban tres redes sociales: Twitter, Facebook y Linkendin, que eran usados por más del 50%, como se puede observar en la siguiente tabla. También se puede observar la estimación de uso, aunque esta pregunta pudo haber provocado confusiones en lo que cada encuestado entendía por ser usuario. En cuanto a los blogs, el 50 % eran autores de un blog; el 92% indicaron que leían blogs de ciencia y un 84% compartían entradas con colegas profesionales. Como medio digital para divulgar ciencia, un 89% creía que el blog era una buena herramienta para explicar la ciencia al público general.

El estudio también analizó de forma separada las redes sociales más utilizadas. Facebook era usado con distintos objetivos. Si bien un 88% confirmaron tener una cuenta en esta red social en la que ciencia se comparte con amigos y familiares interesados, el 33% son administradores de una página que se dedica exclusivamente a la ciencia. Sin embargo, una mayoría (75%) utilizan Facebook para seguir páginas sobre ciencia. Un dato relevante del estudio relacionado con el tema de la desinformación fue que un 18% hace correcciones a la desinformación científica de forma frecuente y un 40% ocasionalmente. Entre las respuestas a la pregunta de si Facebook es efectivo para comunicar ciencia, siete personas respondieron que era difícil hacer un seguimiento útil ya que se entremezclan comentarios rigurosos con otros superficiales a los que se añaden las intrusiones de trolls.
Respecto al uso de Twitter, el estudio analizó más variables dado que los participantes de la encuesta fueron seleccionados de una base de datos que ya utilizaban esta red social. Una mayoría (93%) la estaba usando desde hacía menos de dos años y sus seguidores variaban, solo un 1% tenía más de 5000 seguidores, un 12% entre 1001-5000 y un 13% de 500-1000.
De acuerdo con los requisitos que debe de tener un tuit científico[2] (incluye contenido científico; es publicado por un científico e incluye un hashtag relacionado con la ciencia), un 32% había publicado entre 1001-5000 tuits de este tipo. En relación a sus audiencias deseadas, un 61% preferirían colegas científicos frente al siguiente grupo de audiencias, el público en general, con un 31%. Estos datos apoyan otras investigaciones realizadas anteriormente en las que se demostraba que los científicos usan Twitter principalmente para interaccionar con otros colegas y comunidades científicas y lo utilizan menos como herramienta de divulgación científica.
Igualmente, se les preguntó a los científicos cuántos de sus colegas utilizaban Twitter, Y se obtuvo una estimación del 22 %. ¿Por qué no lo usaban? Principalmente por el desconocimiento de Twitter (32%) y la falta de tiempo (28%). También un 8% opinó que sus compañeros piensan que Twitter es frívolo y que no es un medio científico riguroso.
Además, los científicos reflexionaron sobre los beneficios del uso de Twitter. Según sus respuestas, los autores del estudio las agruparon en cinco temas: alcance y diversidad de audiencia potencial (28%); expresión breve del contenido que conlleva poco tiempo empleado para crearlo y la accesibilidad al mismo (26%); creación de redes profesionales (20%); contenido al que accedes y compartes (14%); comunicación de contenido científico al público en general (7%).
Por último, se les preguntó si había una política en el lugar de trabajo sobre el uso de redes sociales. La mayoría (44%) respondió que no tenía conocimiento de tal política y un 36% que no había. Solo el 20% informó que su lugar de trabajo tenía una política de uso de redes sociales sobre el cuidado que debían tener para no dañar la reputación de la institución; sobre el tiempo que debían dedicar y que solo comenten temas de los que son especialistas.
Tal y como concluyen los autores del estudio, la percepción que se tiene de las redes sociales y el desconocimiento que hay sobre ellas, esconden la potencialidad que tienen y, que se puede evitar, si se realizan acciones formativas sobre su uso y políticas más claras en los centros de trabajo.
Para saber más:
Collins K, Shiffman D, Rock J (2016) How Are Scientists Using Social Media in the Workplace? PLoS ONE 11(10): e0162680. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0162680
[1]Barteau M, Hoffman A, Maynard A, Miller S, Scavia D. Academic Engagement in Public and Political Discourse Preliminary Analysis of Survey Results. 2014 Available: http://graham.umich.edu/media/files/PrelimSurveyResults-PublicEngagement.pdf
[2] Weller K, Dröge E, Puschmann C. Citation analysis in Twitter: Approaches for defining and measuring information flows within tweets during scientific conferences. In Proceedings of Making Sense of Microposts Workshop. Co-located with Extended Semantic Web Conference, Crete, Greece. 2011; 1–12.